{"id":8696,"date":"2026-07-10T20:50:33","date_gmt":"2026-07-10T18:50:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/?p=8696"},"modified":"2026-08-17T18:29:48","modified_gmt":"2026-08-17T16:29:48","slug":"abisso-e-mistero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/es\/abisso-e-mistero\/","title":{"rendered":"Abismo y misterio"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\">El Blog de Beatrice Venezi \u2013 <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando me preguntaron en el Festival EOLI qu\u00e9 dec\u00eda sobre abismo, misterio y superficies, pens\u00e9 durante unos d\u00edas que era un tema demasiado grande para m\u00ed. Luego me di cuenta de que es el tema sobre el que trabajo todos los d\u00edas, solo que nunca lo llam\u00e9 as\u00ed. Porque hago un trabajo extra\u00f1o: paso la vida entre los silencios entre una nota y otra. Ah\u00ed sucede todo, en esos intervalos min\u00fasculos que el p\u00fablico ni siquiera siente \u2014 ah\u00ed se decide si una frase respira o se rompe, si el sonido se abre o se cierra. Por profesi\u00f3n, estoy al borde de algo. Y un borde, por definici\u00f3n, es el punto en el que termina una superficie y comienza una profundidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No pod\u00eda haber lugar m\u00e1s adecuado para hablar de ello.<\/strong> Las Eolias est\u00e1n hechas exactamente de esto: volcanes que bajo son fuego vivo y encima son roca sobre la que caminamos tranquilos; un mar que en la superficie refleja la luz y poco m\u00e1s abajo se vuelve oscuro; y ninguno de nosotros realmente sabe d\u00f3nde termina el fondo. Estas islas son una met\u00e1fora que camina. Son superficie y abismo juntos, unidos uno encima del otro, y el hecho de que la vida contin\u00fae aqu\u00ed arriba, tranquila, con las casas blancas y los barcos, no borra en absoluto el fuego que hay debajo. En realidad, lo olvida. Es diferente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y es precisamente de esta palabra<\/strong> \u2014olvidar\u2014que quiero partir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Nosotros, hoy en d\u00eda, estamos acostumbrados a olvidar la profundidad,<\/strong> Ignorarla. Vivimos muy bien a la superficie. De hecho, nos hemos vuelto extraordinariamente buenos para escondernos all\u00ed. Hemos aprendido a presentar la imagen m\u00e1s favorable de nosotros mismos y a mirar a los dem\u00e1s s\u00f3lo la imagen que nos muestran ellos. Escamos de un d\u00eda a otro de una imagen a otra con una ligereza que ninguna generaci\u00f3n anterior a la nuestra jam\u00e1s hab\u00eda tenido. Y no es una culpa, que quede claro: la superficie es c\u00f3moda, es r\u00e1pida, nos protege. El problema no es que vivamos en la superficie. El problema es que, a medida que nos quedamos m\u00e1s tiempo all\u00ed, empezamos a creer que bajo no hay nada. Que la superficie es todo. Que la profundidad es un opcional, incluso una complicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sin embargo, la profundidad no se va.<\/strong> Ella sigue llam\u00e1ndome, sumisa, como un sonido que proviene de otra habitaci\u00f3n. La o\u00edmos en momentos menos c\u00f3modos \u2014de noche, en un duelo, frente al mar, cuando una m\u00fasica nos atrapa de repente y nos conmueve sin que podamos explicar por qu\u00e9. En esos momentos nos damos cuenta de que el fondo existe, siempre estuvo all\u00ed, y no sabemos bien qu\u00e9 hacer con \u00e9l. Queremos aferrarnos a algo que dure, y al mismo tiempo nos asusta la idea de atar, de quedarnos, de sumergirnos. Queremos la profundidad y tenemos miedo a ella. Es una contradicci\u00f3n que llevamos dentro como una segunda piel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ah\u00ed est\u00e1. <\/strong>Para entender esta contradicci\u00f3n \u2014que es nuestra, pero no naci\u00f3 con nosotros\u2014 debemos remontarnos dos siglos atr\u00e1s, a una \u00e9poca que ante el abismo hizo la apuesta exactamente opuesta a la nuestra. No huy\u00f3. Se sumergi\u00f3 en ella. Y lo hizo con una seriedad que hoy casi nos molesta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No hace falta saber nada <\/strong>de m\u00fasica para seguirme. De hecho, as\u00ed es mejor. Comenzamos desde cero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Hubo un momento, en Alemania,<\/strong> Entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, un grupo de poetas, m\u00fasicos y fil\u00f3sofos decidi\u00f3 algo revolucionario: que la verdad de un ser humano no radica en lo que muestra, sino en lo que oculta. Llamaron a esto Romanticismo \u2014una palabra que hoy asociamos a ramos de flores y cenas a la luz de la vela, pero que entonces significaba algo mucho m\u00e1s vertiginoso. Significaba creer que dentro de cada uno de nosotros hab\u00eda un pozo sin fondo, y que el objetivo de la arte \u2014de toda la arte\u2014 era sumergirnos en ese pozo y traer algo de vuelta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los rom\u00e1nticos amaban la noche m\u00e1s que el d\u00eda. <\/strong>No porque fueran melanc\u00f3licos por mera capricho, sino porque por la noche la superficie de las cosas se desvanec\u00eda: desaparec\u00edan los contornos n\u00edtidos, los colores, las distancias tranquilizadoras, y quedaba s\u00f3lo la profundidad, lo que no se dice, lo infinito. Uno de ellos, el poeta Novalis, escribi\u00f3 los Inicis de la noche en los que el oscurrimiento no es una falta de luz, sino el lugar donde finalmente se ve lo que la luz oculta. Incluso ten\u00edan una palabra para ese anhelo desgarrado de algo que no se posee y que quiz\u00e1 nunca se poseer\u00e1: Sehnsucht. Una nostalgia dirigida no hacia el pasado sino hacia el infinito. El llamamiento al fondo, en fin \u2014lo mismo que todav\u00eda sentimos hoy y de lo que no sabemos qu\u00e9 hacer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Aqu\u00ed entra la m\u00fasica, y con ella el pensamiento filos\u00f3fico de aquellos a\u00f1os. <\/strong>Porque los rom\u00e1nticos descubrieron algo que nos afecta a todos, incluso a quienes nunca han abierto un libreto en su vida. Observaron que entre todas las artes hay una que no describe el mundo. La pintura lo retrata, la poes\u00eda lo narra, la escultura lo imita: todas est\u00e1n, en cierto sentido, en la superficie del mundo, lo reflejan. Todas excepto una. La m\u00fasica no representa nada. No dice \u201ceste es un \u00e1rbol\u201d, \u201cesta es una batalla\u201d, \u201ceste es un atardecer\u201d. La m\u00fasica no describe el mundo: es la voz interior. El fil\u00f3sofo que lo entendi\u00f3 mejor que nadie lo expres\u00f3 con una imagen que por s\u00ed sola vale todo mi discurso de esta noche: \u201cLa m\u00fasica es la melod\u00eda de la que el mundo entero es s\u00f3lo el texto\u201d. \u00bfRecuerdan cuando, bajo una melod\u00eda, fluyen las palabras de una canci\u00f3n? Pues bien: para ese fil\u00f3sofo, Schopenhauer, toda la realidad \u2014las cosas, los hechos, las personas\u2014 es s\u00f3lo el texto escrito bajo una melod\u00eda que ya exist\u00eda antes y que es la m\u00fasica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Reflexionen un momento sobre esta idea<\/strong>, Porque es enorme. Significa que la m\u00fasica no se queda en la superficie junto con las dem\u00e1s artes. La m\u00fasica es la \u00fanica cosa que llega directamente al fondo, que habla en la lengua del abismo sin pasar por las palabras, sin pasar por la raz\u00f3n. Por eso una melod\u00eda puede hacerte llorar sin explicarte el motivo, antes de que siquiera te des cuenta de lo que te est\u00e1 sucediendo. No bosteza a la puerta de la cabeza. Entra por la bodega. La m\u00fasica es la prueba viviente de que el abismo existe, porque la toca cada vez que suena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Solo que \u2014 y los rom\u00e1nticos lo descubrieron a costa propia<\/strong> \u2014 Aquellos que realmente observan el abismo, a veces caen dentro de \u00e9l. Ir al fondo cuesta. Tambi\u00e9n para este precio inventaron una palabra, una palabra hermosa y terrible: Zerrissenheit. Se traduce con dificultad. Significa laceraci\u00f3n, desgarradura interna, la alma hecha pedazos. No es un trastorno pasajero: una condici\u00f3n, casi un destino. El poeta Heine lo expres\u00f3 de la manera m\u00e1s nua que conozca, escribiendo que la gran fractura del mundo \u2013Weltri\u00df\u2013 pasa justamente en medio del coraz\u00f3n del poeta. \u00bfEntiendes lo que significa? Significa que quien elige el fondo no elige la paz. Elige sentir la grieta del mundo abrirse dentro de \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero dejemos ahora de lado a los fil\u00f3sofos,<\/strong> Porque todo esto \u2014el abismo, la voz del fondo, la laceraci\u00f3n\u2014 no qued\u00f3 como una idea abstracta. Hubo un hombre en quien se convirti\u00f3 en carne, vida y biograf\u00eda. Un hombre que vivi\u00f3 la Zerrissenheit hasta el fondo, y que finalmente fue devorado por ella. Su nombre era Robert Schumann.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>D\u00e9jenme cont\u00e1rselo como se le cuenta a alguien,<\/strong> No como se explica a un compositor, porque as\u00ed es como se entiende.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Schumann ten\u00eda dos oficios. Era m\u00fasico, claro. Pero tambi\u00e9n era <\/strong>Tambi\u00e9n un cr\u00edtico, alguien que escrib\u00eda sobre m\u00fasica \u2014y no para ganar dinero, sino para librar una batalla\u2014. Invent\u00f3 una revista propia, la Neue Zeitschrift f\u00fcr Musik, la \u201cNueva Revista Musical\u201d, y desde all\u00ed llev\u00f3 a cabo una guerra contra lo que consideraba el verdadero enemigo de la arte: la mediocridad. La m\u00fasica hecha para el placer y nada m\u00e1s, para llenar los salones, para no molestar a nadie. La m\u00fasica superficial, dir\u00edamos nosotros esta noche. Incluso imagin\u00f3 una confraternidad secreta de artistas rebeldes que libraban esta batalla \u2014 la llam\u00f3 la \u201cLiga de David\u201d, los compa\u00f1eros de David contra los Filisteos. Los Filisteos, para \u00e9l, eran todos aquellos que se contentaban con la superficie de las cosas y ten\u00edan miedo del fondo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Aqu\u00ed viene el detalle que deben saber sin falta, <\/strong>Porque sin \u00e9l no se entiende qui\u00e9n era este hombre. Schumann, cuando escrib\u00eda en su revista, casi nunca firmaba con su propio nombre. Firmaba con personajes imaginarios. Se invent\u00f3 figuras imaginarias, y cada una era un pedazo de \u00e9l. El primero se llamaba Florestano: impetuoso, ardiente, enamorado de todo lo nuevo y audaz, un hombre que se lanza. El segundo se llamaba Eusebio: so\u00f1ador, dulce, reflexivo, melanc\u00f3lico, un hombre que llega m\u00e1s lentamente pero m\u00e1s profundamente, y que permanece. Dos voces opuestas dentro del mismo hombre. Y \u00bfsab\u00e9is una cosa? No era suficiente para \u00e9l. Invent\u00f3 una tercera, y esta es la m\u00e1s conmovedora de todas: Maestro Raro. Un hombre sabio, maduro, equilibrado, cuyo \u00fanico cometido era mantener juntos los otros dos. Hacer de puente entre el fuego y la noche. Mediar. Permitir que en un solo individuo \u2014un individuo \u201craro\u201d, precisamente\u2014 coexistieran dos fuerzas que juntas se desintegrar\u00edan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pi\u00e9nsenlo.<\/strong> Un hombre que, para decir la verdad sobre s\u00ed mismo, necesita tres voces. No era un juego literario. Era el mapa de una alma que no pod\u00eda ser una sola cosa, y que lo sab\u00eda. Y esos tres no viv\u00edan solo en las p\u00e1ginas de la revista: Schumann los ocultaba tambi\u00e9n dentro de su propia m\u00fasica, como autores secretos de sus propias notas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero bajo estos tres personajes,<\/strong> Hab\u00eda una fractura a\u00fan m\u00e1s profunda y dolorosa: un hombre dividido entre la necesidad de una vida cotidiana, s\u00f3lida, respetable y segura \u2014un buen matrimonio, una posici\u00f3n, la aprobaci\u00f3n del mundo. Por otro lado, hab\u00eda el artista que quer\u00eda dedicarse a la arte con alma y cuerpo, sin redes, hasta el fondo, por muy caro que fuera. Florestano y Eusebio eran s\u00f3lo los nombres gentiles de esta fractura. Y esa fractura era tan profunda que, con los a\u00f1os, se convirti\u00f3 en una verdadera enfermedad mental. Porque la laceraci\u00f3n de Schumann no era una finta, te dec\u00eda. Era real.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y en alg\u00fan momento el abismo,<\/strong> Que durante a\u00f1os hab\u00eda sido el lugar donde se pod\u00eda acercarse para encontrar la m\u00fasica m\u00e1s aut\u00e9ntica, dej\u00f3 de devolverlo. Comenz\u00f3 a escuchar sonidos que no exist\u00edan. Intent\u00f3 quitarse la vida. Y pas\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os en una residencia de salud, lejos de todo, mientras su mente lo abandonaba poco a poco. El abismo, a veces, no te devuelve a tu lugar. Es el precio que los rom\u00e1nticos dec\u00edan que hab\u00eda que pagar, pagado en su totalidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Les dejo una \u00faltima imagen de Schumann,<\/strong> Y es la m\u00e1s precisa de todas, la que en ella el discurso se acorta a un solo punto. Hay un fragmento para piano titulado Humoreske, obra n.\u00ba 20, y es de 1839. En ese documento, Schumann escribe una melod\u00eda que no se escucha. En el papel hay tres l\u00edneas: la mano derecha en la parte superior, la izquierda en la parte inferior, y en el medio una tercera l\u00ednea que \u00e9l titula \u201cvoce interiore\u201d \u2014 innere Stimme. Esa l\u00ednea media est\u00e1 escrita nota por nota, con cuidado, y sin embargo nadie la interpreta. No se la puede escuchar con los o\u00eddos. Se deber\u00eda escuchar solo en el interior: surge del entrelazamiento de las dos manos que tocan, vive en el silencio entre ellas, es una melod\u00eda que existe y que no se escucha. Schumann escribi\u00f3 en negro sobre el papel el abismo. Coloc\u00f3 en el pentagrama la prueba de que lo m\u00e1s importante puede existir incluso cuando no se lo toca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Esto, como ver\u00e1n, es<\/strong> Exactamente la profundidad de la que hablamos esta noche. No deja de sonar solo porque hemos decidido no tocarla. Est\u00e1 ah\u00ed, entre las l\u00edneas, entre las manos, bajo la superficie de las notas que en cambio escuchamos. As\u00ed funciona la voz interior de cada uno de nosotros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Desde la laceraci\u00f3n interior <\/strong>De un hombre pasamos a la grieta m\u00e1s devastadora que haya atravesado la historia de la m\u00fasica occidental.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La m\u00fasica occidental<\/strong> Se ha basado durante siglos en un eje, el llamado sistema tonal. No entrar\u00e9 en el aspecto t\u00e9cnico, pero basta pensar en cualquier tema musical que conozcas y reflexionar sobre esto: por m\u00e1s que se aleje, al final la m\u00fasica siempre \u201cregresa a casa\u201d, vuelve a un acorde de reposo, y ese regreso es la sensaci\u00f3n de paz que sientes cuando un tema termina. Es la tierra firme. Es la superficie s\u00f3lida, tranquilizadora, de la m\u00fasica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Bien. Hay un momento, en la historia,<\/strong> En el que esa tierra se rompe. Y ese es un solo acuerdo. Es el acuerdo con el que se abre Tristano e Isotta de Richard Wagner. Un acuerdo que no vuelve a casa. Que no se relaja. Que permanece en tensi\u00f3n, deseoso, y no se desvanece, como esa fuerza profunda e insaciable de la que hablaba Schopenhauer. Para la historia de la m\u00fasica ese acuerdo es una brecha, un rasgado, una herida que nunca se ha cicatrizado: la primera grieta en las aparentemente s\u00f3lidas murallas de la armon\u00eda. Y desde esa grieta, en los decenios siguientes, se abren grietas cada vez m\u00e1s profundas, hasta que la m\u00fasica renunciar\u00e1 por completo a volver a casa, y nacer\u00e1n las vanguardias del siglo XX que renegar\u00e1n precisamente del sistema tonal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un solo acuerdo.<\/strong> Y dentro de la superficie, de repente, se ve el abismo. No se lo cuenta: se lo hace sentir. Wagner no dice que hay una profundidad inquieta debajo de las cosas. Lo hace sentirlo en el cuerpo, en cinco segundos, antes de que se levante el tel\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En este punto, alguien podr\u00eda decirme:<\/strong> \u00bfY entonces? Si el abismo cuesta tanto \u2014si lleva a Schumann a un centro de rehabilitaci\u00f3n y hasta arruina los cimientos de la m\u00fasica\u2014 \u00bfno tiene raz\u00f3n nuestro tiempo al elegir la superficie? \u00bfA quedarnos a flote, prudentemente, sin mirar hacia abajo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sin embargo, en mi opini\u00f3n la pregunta es otra:<\/strong> \u00bfQueremos estar en la superficie para no ver el fondo o quedarnos ligeros llevando el fondo encima? La verdadera ligereza no escapa a la profundidad. La sabe llevar sin ser aplastada por ella. Es la diferencia entre quien flota porque tiene miedo al agua y quien nade porque el agua la conoce. Es la ligereza de la memoria calvinista del plano desde arriba sobre las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;<strong>Entonces la pregunta es:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 superficie? \u00bfLa que oculta el vac\u00edo o la que alberga un fondo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Para responder<\/strong> Quiero llevaros un siglo m\u00e1s adelante, y daros la imagen con la que concluir\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Hab\u00eda un hombre en el siglo XX que hac\u00eda dos trabajos a la vez,<\/strong> como Schumann. Era compositor, pero tambi\u00e9n era arquitecto, y trabaj\u00f3 junto a uno de los arquitectos m\u00e1s grandes del siglo: Le Corbusier. Se llamaba Iannis Xenakis, y es uno de los nombres m\u00e1s importantes de la vanguardia del siglo XX. Es el hombre que introdujo la matem\u00e1tica dentro de la orquesta: invent\u00f3 lo que llamamos m\u00fasica estoc\u00e1stica \u2014una palabra complicada para una idea, en fin, clara\u2014. En lugar de escribir nota por nota, Xenakis gobierna masas enteras de sonido con las leyes de la probabilidad, como un f\u00edsico calcula el movimiento de una multitud, de un hurac\u00e1n, de un reba\u00f1o. Y aqu\u00ed ya tenemos todo nuestro discurso: lo que llega a nuestro o\u00eddo \u2014una nube de sonido que se espesa y se desvanece\u2014 es s\u00f3lo el rostro audible de una ley profunda que lo mantiene unido desde abajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En cierto momento, escribe una canci\u00f3n que se titula \u00abMetastaseis\u00bb<\/strong>, hecho casi enteramente de sonidos que se deslizan \u2014 notas que suben y bajan lentamente, como sirenas, como vientos, como mareas. Si se toma esos deslismos y se los dibuja en un papel, las l\u00edneas que se cruzan no forman ning\u00fan dibujo cualquiera: forman superficies curvas, retorcidas y bellas. Y esas superficies, creadas para la m\u00fasica, se convirtieron en un edificio real, que se puede visitar y vivir: el Pabell\u00f3n Philips de la Exposici\u00f3n de Bruselas de 1958. Una m\u00fasica que se convirti\u00f3 en arquitectura. Un sonido que se convirti\u00f3 en un techo sobre la cabeza de las personas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfEntienden lo que hizo Xenakis? <\/strong>Ha demostrado algo que rebata toda nuestra percepci\u00f3n de la realidad. Para \u00e9l, una superficie nunca es simplemente una superficie. Es la cara visible de una estructura profunda: de una ley, de una matem\u00e1tica, de una fuerza oculta que la sostiene desde abajo. En Xenakis, la superficie y el fondo no son enemigos. La superficie es el fondo que ha salido a la luz. Es el abismo que ha aceptado tomar una forma para poder ser visto, tocado, atravesado, compartido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Aqu\u00ed est\u00e1 la respuesta.<\/strong> La superficie no es lo contrario del abismo. La superficie, cuando es verdadera, es la forma que el abismo adopta para hacerse habitable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Bueno, volvamos al tema,<\/strong> Porque se habla de nosotros, y de esa contradicci\u00f3n desde la que partimos. Queremos la profundidad y tenemos miedo de ella. Queremos unirnos y tememos que el v\u00ednculo se convierta en una jaula. Queremos ser vistos por lo que realmente somos, y al mismo tiempo hacemos todo lo posible para que nadie llegue realmente hasta all\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Somos realmente muy diferentes de Schumann,<\/strong> \u00bfNecesitaba tres nombres para referirse a una sola persona? \u00bfO simplemente dejamos de tener el coraje de escribirla, esa voz interior \u2014y nos limitamos a fingir que no existe? \u00bfTenemos realmente miedo de la profundidad, o tenemos miedo de ser sorprendidos mientras la tenemos? \u00bfQueremos v\u00ednculos que perduren, o solo la tranquilidad de no tener que sumergirnos en nada? \u00bfY cuando una m\u00fasica, una noche, un mar nos abren por un momento la grieta bajo los pies \u2014la observamos, o corremos inmediatamente a cerrarla con la primera imagen que nos llega a la vista?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No tengo una respuesta que resuelva todo esto<\/strong>, y tengo mis dudas sobre quienes la tienen. De hecho, estoy convencida de que esta contradicci\u00f3n no se resolver\u00e1 en absoluto. Schumann no san\u00f3 su fractura: la compuso. La transform\u00f3 en m\u00fasica al hacer que sus dos, sus tres, coexistieran. Xenakis no eligi\u00f3 entre el sonido y el espacio, entre la profundidad del c\u00e1lculo y la superficie de la forma: los hizo convertirse en una misma cosa. Y estas islas, bajo nuestro pie, no escogen entre el fuego y la roca: mantienen el fuego bajo, y nos permiten caminar sobre \u00e9l. La vida, la m\u00fasica, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n el amor, nunca est\u00e1n en la respuesta. Est\u00e1n en la tensi\u00f3n entre ambas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No hay que meterse en el cr\u00e1ter para demostrar que el fuego es real.<\/strong> No hay necesidad de desintegrarse como Schumann para demostrar que tenemos una alma profunda. La voz interior no necesita ser tocada para ser aut\u00e9ntica. El abismo no necesita que nos saltemos dentro para ser honrado. Basta mucho menos, y al mismo tiempo es lo m\u00e1s dif\u00edcil de todas: dejar de fingir que no hay nada bajo la superficie. Dejar que esa base, sumisa y constante, resuene bajo todo lo que mostramos \u2014 como esa melod\u00eda que Schumann escribi\u00f3 y no hizo interpretar, que tambi\u00e9n es lo m\u00e1s aut\u00e9ntico de la p\u00e1gina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Abismo y misterio. <\/strong>Ahora que lo pienso bien, en estas islas me siento exactamente en el lugar indicado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><em>Beatrice Venezi<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-fe29434c wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-width wp-block-button__width-50\"><a class=\"wp-block-button__link has-white-background-color has-text-color has-background has-link-color has-x-large-font-size has-custom-font-size wp-element-button\" href=\"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/es\/il-blog-di-beatrice-venezi\/\" style=\"color:#093969\"><em><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0);color:#093969\" class=\"has-inline-color\">Regresar al blog<\/mark><\/em><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Il Blog di Beatrice Venezi &#8211; Quando dal Festival EOLI\u00e8 mi hanno chiesto di parlare di abisso, di mistero e di superfici, per qualche giorno ho pensato che fosse un tema troppo grande per me. Poi mi sono accorta che \u00e8 il tema su cui lavoro ogni giorno, soltanto che 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