{"id":8727,"date":"2026-07-24T14:26:09","date_gmt":"2026-07-24T12:26:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/?p=8727"},"modified":"2026-08-17T18:25:19","modified_gmt":"2026-08-17T16:25:19","slug":"le-sorelle-di-mozart-episodio-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/es\/le-sorelle-di-mozart-episodio-1\/","title":{"rendered":"Las hermanas de Mozart \u2014 Episodio 1"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>EL BLOG de Beatrice Venezi \u2013 De Ildegarda a Nannerl. El Barroco como una isla feliz<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy no quiero solo cont\u00e1rselos una historia. Quiero leerla. Tengo algunas cartas con m\u00ed \u2014una carta de hace casi cuatrocientos a\u00f1os, una dedicaci\u00f3n de un libro del siglo XVI, el billete de un hermano a una hermana\u2014 y estas cartas, dispuestas una a lado de otra, cuentan una historia que durante siglos alguien ha intentado borrar. Comenzamos con la m\u00e1s reciente. Es de 1920, y la firma es de un se\u00f1or ingl\u00e9s, fundador de una de las mayores orquestas del mundo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abNo hay mujeres compositoras, no han habido y nunca habr\u00e1.\u00bb<\/em>&nbsp;\u2014 Sir Thomas Beecham<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Det\u00e9nganse un momento ante ese \u201cnunca habr\u00e1\u201d<\/strong>. No es una opini\u00f3n. Es una sentencia, pronunciada con la tranquilidad con la que se promulga una ley de naturaleza \u2014llueve, el sol se pone, las mujeres no componen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos en el a\u00f1o 1920: en toda Europa las mujeres est\u00e1n empezando a conquistar el derecho al voto, y un hombre culto, refinado, autoritario escribe con serenidad que la mitad de la humanidad, por constituci\u00f3n, es incapaz de hacer m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ten\u00eda raz\u00f3n, por supuesto.<\/strong>. Pero lo que quiero mostrarles hoy es otra cosa: su postura no fue casual. Estaba repitiendo, con sus propias palabras, una frase que se dec\u00eda desde hace siglos. Y mi trabajo, en \u00faltima instancia, creo yo, es tambi\u00e9n esto: recuperar la m\u00fasica que esa frase hizo desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La historia comienza mucho antes, en la Alta Edad Media.,<\/strong> con la primera mujer que la historia recuerde: Ildegarda de Bingen. Una mujer que ten\u00eda visiones, por eso era considerada una loca, y a la que la Iglesia, en un cierto momento, simplemente prohibi\u00f3 cantar \u2014 dejar que sus melod\u00edas fluyeran en la iglesia. Hablar\u00e9 de Ildegarda otra vez, porque merece un cap\u00edtulo entero, y no quiero pasar por alto tan solo un momento. En este art\u00edculo me limito a citarla por el principio que nos entrega como excepci\u00f3n que confirma la norma: una mujer, en aquel entonces, pod\u00eda al m\u00e1ximo interpretar la m\u00fasica \u2014 para deleite propio, para entretenimiento. No compon\u00eda. Y si la compon\u00eda, no pod\u00eda declararlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>De hecho, durante siglos<\/strong>, En cuanto a la m\u00fasica compuesta por mujeres, casi nada lleg\u00f3 a nosotros. Luego \u2014y aqu\u00ed comienza la parte luminosa\u2014 algo sucede.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Hubo una temporada en la que parec\u00eda que todo pod\u00eda cambiar.<\/strong> Fue el paso del Renacimiento al Barroco, y fue como si el mar, por un momento, se retirara y dejara salir a la superficie una isla. Una isla feliz. Europa se llen\u00f3 de mujeres instrumentistas; los pintores empezaron a retratarlas con el instrumento en la mano, orgullosas; algunas de ellas firmaron sus propias composiciones; otras fueron pagadas lo mismo que los hombres. Durante algunos decenios, en esa isla, lo imposible se hizo posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La primera en pisar el suelo tiene un nombre que todos deber\u00edamos conocer,<\/strong> Pero casi nadie lo sabe: Maddalena Casulana. Estamos en 1566, y Casulana se convierte en la primera mujer de la historia occidental en publicar su propia m\u00fasica con su propio nombre. No se limitaba a componer: quer\u00eda firmar. Y en su primer libro de madrigales, en 1568, escribe una dedicaci\u00f3n que a\u00fan me emociona hoy en d\u00eda, porque no pide permiso a nadie. Dice que quiere demostrar al mundo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abEl error m\u00e1s grave de los hombres, que de los altos dones de la inteligencia se creen tan poderosos, que piensan que las mujeres no pueden ser igualmente asociadas a ellos.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lee bien esto.<\/strong> En 1568, una mujer escribe en letras negras que es un \u201cerror absurdo\u201d que los hombres se crean los \u00fanicos due\u00f1os del intelecto y del talento. Lo escribe en una dedicaci\u00f3n, es decir, en el lugar m\u00e1s visible de un libro. No lo sussurra. Lo imprime.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No estaba sola, Casulana<\/strong>. Alrededor de ella, y despu\u00e9s de ella, hab\u00eda una aut\u00e9ntica corte de chicas rebeldes. Hab\u00eda a Barbara Strozzi, nacida en Venecia en 1619 \u2014Venecia que en ese momento era un peque\u00f1o enclave donde una mujer pod\u00eda estudiar, cantar, viajar e incluso heredar. Barbara se convirti\u00f3 en la compositora de cantatas m\u00e1s prol\u00edfica de todo el siglo XVII. \u00bfSabes qu\u00e9 le tocaba a cambio? El sospecha. El chisme. Era libre, independiente, se sustentaba con su arte, no estaba casada: y entonces las malas lenguas insinuaron que era una cortesana, porque para una mujer as\u00ed, evidentemente, deb\u00eda haber algo m\u00e1s bajo ella. Es un rumor que proviene de muy lejos, ese sonrojo esc\u00e9ptico de quien siempre supone que una mujer, para llegar a ciertos logros, debe tener otros talentos. Lo conocemos bien, a\u00fan hoy. Barbara lo sab\u00eda, y lo jugaba: as\u00ed presenta su primer libro \u2014<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abLa primera obra, que, como mujer, mando demasiado audazmente a la luz p\u00fablica.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDemasiado audazmente\u201d. \u00a1Con qu\u00e9 iron\u00eda y orgullo una mujer del siglo XVII se disculpa por haber so\u00f1ado con ello!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Luego est\u00e1 la estrella m\u00e1s brillante de todas<\/strong>, el coraz\u00f3n pulsante de esa isla: Francesca Caccini, a quien en Florencia llamaban la Cecchina. Cantante, violinista, clavicembalista, poetisa en italiano y en lat\u00edn \u2014y sobre todo la primera compositora de \u00f3pera de la historia\u2014. En la corte de los M\u00e9dici escrib\u00eda, produc\u00eda, ense\u00f1aba y se convirti\u00f3 \u2014\u00a1tengan paciencia, hoy que todav\u00eda luchamos por la igualdad salarial\u2014 en la compositora m\u00e1s bien pagada de todas. M\u00e1s que todas las mujeres. M\u00e1s que todos, incluidos los hombres. En esa isla, por un momento, lo imposible se hizo realmente posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y luego la isla se hundi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Porque la historia, de vez en cuando<\/strong>, En lugar de seguir adelante, vuelve a sus pasos, en retroceso. Los hombres se sobresaltaron: su primac\u00eda en la arte, obtenida sin tener que competir con nadie, de repente estaba en riesgo. As\u00ed volvi\u00f3 la vieja arma siempre \u2014la moralidad, la reputaci\u00f3n\u2014 para encubrir la inseguridad de una sociedad que las mujeres quer\u00eda de nuevo encerradas en casa. Escuchen la voz de esa marea que regresa. Es una carta de 1633, escrita por el poeta Fulvio Testi al duque de M\u00f3dena:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abUna mujer que ejerce la profesi\u00f3n de m\u00fasica pone en serio peligro su reputaci\u00f3n. Si Su Alteza busca una perfecta honestidad en las cantantes, no debe mirar hacia este cielo. Aqu\u00ed las cantantes se toman unas agradables licencias, y muchas de las dem\u00e1s mujeres que a\u00fan no saben cantar se convierten en cantantes en esta parte.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfO\u00edsteis la insinuaci\u00f3n? No se diluye, Testi. Deja la frase en suspens \u2014\u201cse convierten en cantantes\u201d, como para decir algo m\u00e1s \u2014 y conf\u00eda el resto en el subtexto. Es la misma voz de Beecham, trescientos a\u00f1os antes. La misma voz id\u00e9ntica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Despu\u00e9s de la carta lleg\u00f3 la ley.<\/strong> En 1686 el papa Inocencio XI prohibi\u00f3 a las mujeres participar en cualquier espect\u00e1culo musical o teatral, y prohibi\u00f3 a todas las cantantes de Roma. En su lugar, en los escenarios, subieron los castr\u00e1, ni\u00f1os mutilados para conservar una voz aguda, \u201cfemenina\u201d, pero con la potencia de un pecho masculino: para no hacer cantar a las mujeres, prefer\u00edan fabricar hombres que imitasen su voz. A las mujeres les qued\u00f3 un \u00fanico refugio: el convento. La isla hab\u00eda sido devorada por el mar una vez m\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es exactamente en este mundo cerrado que, en 1751, en Salzburgo, nace una ni\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Se llama Mar\u00eda Anna Walburga Ignatia.<\/strong> En casa la llaman Nannerl. Antes de que el mundo conociera a Mozart \u2013 Wolfgang Amadeus \u2013 el prodigio de la casa Mozart era ella. La hermana mayor. A los doce a\u00f1os, su padre la describi\u00f3 como una de las mejores pianistas de Europa, y el famoso d\u00fao de ni\u00f1os prodigios que encant\u00f3 todas las cortes del continente eran precisamente ellos dos, sentados uno al lado del otro en la clave: Nannerl y su hermano menor, de cinco a\u00f1os. Nannerl crece y se convierte tambi\u00e9n en una excelente compositora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero hay un problema: es una hembra.<\/strong> As\u00ed, cuando en 1769 se embarca en el viaje a Italia en busca de fortuna, su carrera queda de lado a favor de la m\u00e1s c\u00f3moda de su hermano. \u00c9l parte, ella se queda en casa, y cada vez que \u00e9l parte, le vienen intensas migra\u00f1as \u2014como si la m\u00fasica que ya no puede sacarla fuera creciera dentro hasta amenazar con hacerla estallar\u2014. Se cierra en la habitaci\u00f3n, al oscuramiento, durante d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Su hermano, sin embargo, la adora.<\/strong> Ella pone en pr\u00e1ctica cada nota que escribe, tiene en gran consideraci\u00f3n su opini\u00f3n, y al principio concibe su m\u00fasica para cuatro manos \u2014 como si tocarla sola, sin ella, la hiciera incompleta. Y en alg\u00fan momento le escribe una carta. Es el documento m\u00e1s tierno, y al mismo tiempo m\u00e1s cruel, de toda esta historia, porque es el propio genio quien implora a su hermana que no deje de tocar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00ab\u00a1Estoy asombrado! No sab\u00eda que eras capaz de componer de manera tan elegante. En una palabra, tu lied es hermoso. Por favor, intenta hacer m\u00e1s a menudo cosas as\u00ed.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero ella en 1784 hace lo que se espera de una mujer: <\/strong>Se casa con un viejo bar\u00f3n, se muda a un pueblo a seis horas de todo lo que podr\u00eda haber sido, cuida a sus hijos y a los que el marido le trae como dote. El tiempo para la m\u00fasica se agota, luego desaparece. Aquella carta del hermano la hab\u00eda recibido diecisiete a\u00f1os antes \u2014y inmediatamente despu\u00e9s hab\u00eda encerrado su talento en un armario\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nannerl est\u00e1 obligada a elegir el silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>De la m\u00fasica que Nannerl hab\u00eda podido hacer no qued\u00f3 nada.<\/strong> Ni una sola nota. La ni\u00f1a que quiz\u00e1s ten\u00eda m\u00e1s talento que todos (\u201cla que posee el verdadero talento\u201c, seg\u00fan las propias palabras de Wolfgang), se convirti\u00f3 para siempre en esto: la hermana de Mozart.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Aqu\u00ed est\u00e1. Yo me quedo aqu\u00ed por ahora,<\/strong> En el umbral de ese armario cerrado con llave. Porque lo que viene despu\u00e9s es otra historia, y merece una nueva entrega. Despu\u00e9s de Nannerl llega el Romanticismo, y el Romanticismo hace algo a\u00fan m\u00e1s sutil que la prohibici\u00f3n: no les impide a las mujeres hacer m\u00fasica, sino que las convence de que su tarea es inspirarla, no crearla. La musa, no la autora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Es el siglo en el que conoceremos a una mujer cuyas composiciones <\/strong>se publicaron bajo el nombre de su hermano Felix \u2014Fanny Mendelssohn\u2014 y de una de las pianistas m\u00e1s grandes de su tiempo que dej\u00f3 de compondre, convencida de que no pod\u00eda hacerlo \u2014Clara Schumann\u2014. Pero les contar\u00e9 sobre ellas la pr\u00f3xima vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por ahora, mant\u00e9nganse con esto.<\/strong>. Beecham escribi\u00f3 en 1920 que esa m\u00fasica nunca existi\u00f3. Fulvio Testi ya lo hab\u00eda escrito, a su manera, en 1633. Y ambos estaban equivocados. Esa m\u00fasica existi\u00f3, por supuesto. Solo que casi nadie permiti\u00f3 que fuera escrita. Nuestro trabajo \u2014el m\u00edo, cuando subo al podio, y el vuestro ahora que me lees\u2014 es muy simple: abrir ese armario, y dejar que esas notas vuelvan a sonar, por fin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Beatrice Venezi<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-fe29434c wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link has-white-background-color has-text-color has-background has-link-color has-x-large-font-size has-custom-font-size wp-element-button\" href=\"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/es\/il-blog-di-beatrice-venezi\/\" style=\"color:#093969\"><em><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0);color:#093969\" class=\"has-inline-color\">Regresar al blog<\/mark><\/em><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IL BLOG di Beatrice Venezi &#8211; Da Ildegarda a Nannerl. 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