{"id":9108,"date":"2026-08-21T19:40:44","date_gmt":"2026-08-21T17:40:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/?p=9108"},"modified":"2026-08-21T19:41:48","modified_gmt":"2026-08-21T17:41:48","slug":"la-rondine-o-del-ricordo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/es\/la-rondine-o-del-ricordo\/","title":{"rendered":"La golondrina, o del recuerdo"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El BLOG de Beatrice Venezi \u2013 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Apertura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Par\u00eds. Segundo Imperio. El Bar Bullier: humo, copas, estudiantes, grisettes, una peque\u00f1a orquesta que toca un vals. Todos bailan. Todos r\u00eden. Es la&nbsp;<em>alegr\u00eda de vivir<\/em>, la alegr\u00eda de vivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero escuchen bien. Escuchen ese vals. Hay algo que no cuadra. Bajo la fiesta hay una melancol\u00eda que no se va, como si alguien observara esa fiesta desde afuera, a trav\u00e9s de una ventana, como si la fiesta ya hubiera terminado y lo que escuchamos fuera solo su recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Listo, ya est\u00e1n adentro&nbsp;<em>La Golondrina<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2017 tuve el privilegio de dirigir esta obra en el centenario exacto de su creaci\u00f3n: 1917\u20132017. Pas\u00e9 meses sumergido en una partitura que muy pocos conocen. Poco interpretada, poco apreciada y, sin duda, subestimada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es Puccini en las cimas de la refinaci\u00f3n orquestal absoluta. Una m\u00fasica brillante, ir\u00f3nica, ligera como solo puede serlo la m\u00fasica que esconde algo profundo. Y es una \u00f3pera controvertida desde su nacimiento: la encargaron los empresarios del Carltheater de Viena, pero luego estall\u00f3 la guerra. Italia de un lado, Austria del otro, y Puccini, quien hab\u00eda firmado un contrato con Viena, se vio acusado de simpat\u00edas proaustrianas. El m\u00e1s italiano de los compositores, sospechoso de no ser lo suficientemente italiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como ven, las pol\u00e9micas no las invent\u00e9 yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si tuviera que ponerle un subt\u00edtulo a esta obra, ser\u00eda este:&nbsp;<em>La golondrina, o del recuerdo<\/em>. Un recuerdo que es nostalgia. Echemos un vistazo juntos a los tres actos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Primer acto.<\/strong>&nbsp;Magda, mantenida por el rico banquero Rambaldo, les cuenta a sus amigas y al poeta Prunier \u2014una caricatura de D\u2019Annunzio, y eso ya vale el precio de la entrada\u2014 un episodio de su adolescencia: una noche se hab\u00eda escapado de casa de su t\u00eda anciana, hab\u00eda corrido al Bar Bullier y all\u00ed hab\u00eda conocido a un joven del que se hab\u00eda enamorado. Una aventura de unas pocas horas, pero que nunca ha olvidado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Magda recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Segundo acto.<\/strong>&nbsp;Magda se escapa otra vez. Esta vez no de su t\u00eda, sino de Rambaldo. \u00bfY ad\u00f3nde va? Al Bar Bullier. Exactamente igual que hace muchos a\u00f1os. All\u00ed conoce a Ruggero, un chico de provincia que vive su primera noche en Par\u00eds. Se enamora de \u00e9l. Y le pide \u2014atenci\u00f3n\u2014 que repita las mismas cosas de aquel episodio lejano. La misma mesa, los mismos gestos. No est\u00e1 viviendo un momento nuevo: est\u00e1 reconstruyendo un momento del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Magda recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Tercer acto.<\/strong>&nbsp;Los dos amantes, lejos de Par\u00eds, en la Costa Azul. \u00bfY qu\u00e9 cantan? El recuerdo de su primer encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Magda recuerda. Siempre. Solo eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es la maldici\u00f3n de Magda: tiene un sue\u00f1o \u2014el mismo sue\u00f1o que Doretta, el de la famosa aria\u2014, pero no logra proyectarlo hacia el futuro. Ni siquiera logra vivir el presente. Solo sabe habitar sus recuerdos, y los recuerdos, a fuerza de habitarlos, se agotan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y qui\u00e9n sabe si aqu\u00ed no habr\u00e1 un toque autobiogr\u00e1fico. Porque en 1917, Puccini tambi\u00e9n se est\u00e1 despidiendo de algo: su antiguo lenguaje. Con&nbsp;<em>La muchacha del Oeste<\/em>&nbsp;Ya ha empezado a dejarlo, est\u00e1 buscando un nuevo camino.&nbsp;<em>La golondrina, o sobre el desprendimiento.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfOpereta o no opereta?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta que todos se hacen. Respondamos como m\u00fasicos, no como aficionados. Formalmente, no: no es una opereta. No hay n\u00fameros cerrados, no hay di\u00e1logos hablados. Es una comedia l\u00edrica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero\u2026 Hay un \u00abpero\u00bb tan grande como el Carltheater de Viena. Esta \u00f3pera est\u00e1 llena de elementos estil\u00edsticos tomados de la opereta: vals, polka e incluso el foxtrot, el baile de moda en ese momento. Puccini incluy\u00f3 el fox-trot en la partitura en 1917. Ser\u00eda como si hoy un compositor de \u00f3pera escribiera sobre un ritmo de reggaeton \u2014y les aseguro que causar\u00eda un esc\u00e1ndalo exactamente igual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero as\u00ed es Puccini: estar inmerso en lo contempor\u00e1neo, fusionarse con otros g\u00e9neros, hacer un gui\u00f1o a formas y lenguajes ajenos a la tradici\u00f3n italiana, de la cual, sin embargo, conserva intacta la estructura. Un estilo internacional con ra\u00edces muy italianas. No es una traici\u00f3n al estilo pucciniano, es precisamente el estilo pucciniano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y pasemos a&nbsp;<strong>vals<\/strong>, que en esta obra no es un baile. Es una po\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un compositor que utiliz\u00f3 el vals exactamente de la misma manera: Tchaikovsky. Y las similitudes entre ambos son muchas m\u00e1s de lo que se cree, incluida la precisi\u00f3n obsesiva de la escritura orquestal, que no deja lugar a dudas sobre la intenci\u00f3n del autor, como si ambos nos dijeran: \u201cHaz exactamente lo que est\u00e1 escrito, y estar\u00e1 bien\u201d. Palabra de director: es cierto. Para Tchaikovsky, el vals es una fiesta vista a trav\u00e9s de una ventana, desde afuera, en la lejan\u00eda, o bien es el recuerdo de una \u00e9poca feliz (una vez m\u00e1s, el recuerdo): la alegr\u00eda del baile se narra con la tristeza en el coraz\u00f3n de quien no puede participar en la fiesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En&nbsp;<em>La Golondrina<\/em>&nbsp;pasa lo mismo. La&nbsp;<em>alegr\u00eda de vivir&nbsp;<\/em>Es ficticia, lo entiendes desde los primeros compases. Todo el paisaje sonoro est\u00e1 impregnado de una po\u00e9tica que realza el dramatismo de las peque\u00f1as cosas. Y hay m\u00e1s. Escuchen el gran fresco coral del segundo acto: ese ritmo ternario que gira, gira y gira. En esos mismos a\u00f1os, a finales del siglo XIX y principios del XX, otros compositores utilizaban el ritmo ternario de esta manera: Mahler en la&nbsp;<em>Serm\u00f3n de Fisch<\/em>, Ravel en&nbsp;<em>La Valse<\/em>. El tres ya no es danza: es el ruido del mundo, el ajetreo del mundo, el torbellino ca\u00f3tico de la existencia en el que todos estamos inmersos y en el que realmente no podemos elegir nuestro rumbo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Magda est\u00e1 en medio de ese torbellino. Presa de un deseo de amor y libertad que no sabe c\u00f3mo manejar, del deseo de salir de su jaula de oro \u2014un poco como Manon\u2014 y de alzar el vuelo, de migrar&nbsp;<em>\u00abM\u00e1s all\u00e1 del mar, hacia un pa\u00eds luminoso de ensue\u00f1o\u2026 hacia el sol, hacia el Amor\u00bb<\/em>. Esta es la desorientaci\u00f3n del hombre moderno, y Puccini la narra en una \u00f3pera concreta, impregnada de cinismo y pragmatismo, donde cada impulso hacia los altos ideales choca, al final, con la crudeza de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Magda, 1917<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deteng\u00e1monos un momento en esta mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Magda es una mujer extremadamente moderna para haber nacido en 1917. Una mujer libre, que toma las riendas de su propio destino y asume las responsabilidades que ello conlleva. No pide permiso. No pide perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comparte, al menos en parte, el destino de las dem\u00e1s hero\u00ednas de Puccini: estar condenada de antemano por su propio car\u00e1cter. El naturalismo de Puccini no le da escapatoria a nadie, ni siquiera a una golondrina, por mucho que se esfuerce por volar lejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y con esto llegamos al enigm\u00e1tico final. La interpretaci\u00f3n habitual del final por parte de un gran n\u00famero de directores dice lo siguiente: Magda, derrotada, regresa a Par\u00eds con el rico banquero. Fin de la historia, la golondrina vuelve a la jaula. Pero yo no estoy nada convencida de eso porque, en la partitura de 1917, Magda deja a Ruggero, eso s\u00ed, pero nunca vemos ad\u00f3nde va. El regreso con Rambaldo no est\u00e1 escrito: es una inferencia nuestra, no de Puccini. Ese final nunca dej\u00f3 de atormentar ni siquiera a su propio autor. Puccini revis\u00f3 la \u00f3pera y el final otras dos veces (en total tenemos tres versiones: 1917, 1920, 1921), llegando incluso a invertir el final: en la segunda versi\u00f3n es Ruggero quien abandona a Magda, tras recibir una carta an\u00f3nima que le revela el pasado de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puccini muere sin haber tomado una decisi\u00f3n. El final de&nbsp;<em>La Golondrina<\/em>&nbsp;qued\u00f3 sin resolver porque el primero en no saber c\u00f3mo resolverlo fue precisamente su autor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces me gusta pensar en otra cosa. Que Magda \u2014una mujer pragm\u00e1tica, s\u00ed, pero no c\u00ednica; una Carmen moderna que clama con fuerza por su libertad\u2014 no regrese en absoluto; que simplemente vuelva a migrar, para seguir su propio camino, para buscar su propio nido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las golondrinas hacen eso. Se van. Y el hecho de que ya no las veamos no significa que hayan regresado a la vieja jaula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solo significa que el cielo es grande.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Beatrice Venezi<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Il BLOG di Beatrice Venezi &#8211; Apertura Parigi. Secondo Impero. Il Bar Bullier: fumo, bicchieri, studenti, grisettes, un&#8217;orchestrina che suona un valzer. Tutti ballano. Tutti ridono. \u00c8 la&nbsp;joie de vivre, la gioia di vivere. Ascoltate bene, per\u00f2. Ascoltate quel valzer. C&#8217;\u00e8 qualcosa che non torna. 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