{"id":9137,"date":"2026-09-04T18:37:33","date_gmt":"2026-09-04T16:37:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/?p=9137"},"modified":"2026-09-04T18:38:21","modified_gmt":"2026-09-04T16:38:21","slug":"le-sorelle-di-mozart-episodio-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.beatricevenezi.it\/es\/le-sorelle-di-mozart-episodio-3\/","title":{"rendered":"Las hermanas de Mozart \u2014 Episodio 3"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El BLOG de Beatrice Venezi \u2013 Nadia, Sofija, Bj\u00f6rk y las bandas sonoras. De la tapa cerrada al \u00d3scar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un sonido que, en la m\u00fasica, nadie querr\u00eda escuchar jam\u00e1s: el de la tapa de un piano al cerrarse. No como una pausa. Para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Par\u00eds, 1918. Nadia Boulanger tiene treinta y un a\u00f1os y ya ha ganado casi todo lo que hab\u00eda que ganar: un segundo lugar, siendo muy joven, en el Prix de Rome, que consigui\u00f3 desafiando a un miembro del jurado, Camille Saint-Sa\u00ebns, quien consideraba que la participaci\u00f3n de las mujeres en la m\u00fasica era \u00abuna broma de la naturaleza\u00bb; la amistad fraternal de Stravinski, quien le env\u00eda sus partituras incluso antes de publicarlas; una carrera como compositora que todos, en Par\u00eds, ya dan por segura. Entonces, su hermana menor, Lili \u2014la m\u00e1s talentosa de las dos, dicen, capaz de leer m\u00fasica incluso antes que el alfabeto\u2014 muere a los veinticuatro a\u00f1os. Y desde ese d\u00eda, Nadia cierra la tapa de su piano y nunca m\u00e1s vuelve a componer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00faltima vez les promet\u00ed que entrar\u00edamos en el siglo XX. Aqu\u00ed estamos. Hoy contaremos la historia de cinco mujeres que respondieron de manera diferente a la misma pregunta: \u00bfqu\u00e9 haces cuando tu voz no puede expresarse como esperabas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 hacemos con un don cuando, de repente, deja de ser nuestro, y ad\u00f3nde va a parar el talento cuando ya no puede tomar la forma que esper\u00e1bamos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadia, por ejemplo, decide que, a partir de ese momento, su misi\u00f3n es difundir la m\u00fasica de su hermana: hacerla sonar, darla a conocer, mantenerla viva. Y, sin quererlo, se convierte en algo m\u00e1s: la maestra de composici\u00f3n m\u00e1s grande de la historia de la m\u00fasica occidental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el n\u00famero 36 de la calle Ballu, todos los mi\u00e9rcoles, imparte clases. Muy estricta, exigente, una \u00abtirana amable\u00bb para sus alumnos, \u00abBaba Yaga\u00bb \u2014la bruja del cuento ruso\u2014 para algunos otros. Y los alumnos, a lo largo de setenta a\u00f1os de carrera docente, tienen nombres que hoy todos conocemos: George Gershwin, Leonard Bernstein, Astor Piazzolla, Philip Glass, Aaron Copland, Quincy Jones. Mil doscientos m\u00fasicos que llegaron a Par\u00eds desde todas partes del mundo para sentarse en semic\u00edrculo frente a ella. Nunca escribir\u00e1 un manual. Prefiere repetirles a sus alumnos un \u00fanico principio:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abLlevar a las personas a expresarse.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevar a los seres humanos a expresarse. No ense\u00f1arles qu\u00e9 decir: ayudarlos a encontrar, dentro de s\u00ed mismos, la manera de decirlo. Esa es la diferencia, si lo piensan bien, entre un profesor y un maestro. Y tambi\u00e9n es el significado profundo y aut\u00e9ntico del verbo \u00abeducar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n se convierte en directora de orquesta; una de las primeras mujeres del mundo en hacerlo a ese nivel, tanto en Boston como en Par\u00eds, en una \u00e9poca en la que el simple hecho de que una mujer tuviera una batuta en la mano bastaba para que orquestas enteras fruncieran el ce\u00f1o. Nadia se gana a todos, uno por uno, solo con la autoridad de su propia musicalidad. Cuando le preguntan qu\u00e9 significa ser mujer en el podio, responde sin dudar, y su respuesta desmonta la pregunta misma:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abSoy mujer desde hace poco m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os y ya super\u00e9 mi sorpresa inicial. En cuanto a la direcci\u00f3n de una orquesta, este es un trabajo en el que no hay lugar para el g\u00e9nero, porque o se es capaz de hacerlo o no se es.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n es una conferencista muy querida, capaz de hablar de m\u00fasica acompa\u00f1\u00e1ndose al piano con una elegancia que uno de sus alumnos, un estadounidense llamado Leonard Bernstein, nunca olvidar\u00e1. Falleci\u00f3 a los noventa y dos a\u00f1os. En uno de los \u00faltimos videos en los que aparece, con la voz ya temblorosa, dice una frase que vale la pena leer dos veces:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abNo s\u00e9 por qu\u00e9 amo la m\u00fasica. No s\u00e9 qu\u00e9 es la m\u00fasica.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Noventa a\u00f1os vividos entre las notas, y sin embargo la pregunta sigue sin respuesta. Quiz\u00e1s sea precisamente esto lo que caracteriza a quien realmente ha entendido algo: no dejar nunca de sorprenderse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y mientras en Par\u00eds se cierra una tapa, a un continente de distancia, detr\u00e1s de lo que pronto se convertir\u00e1 en un tel\u00f3n de acero, otra ni\u00f1a est\u00e1 aprendiendo exactamente lo contrario: a no cerrar nunca nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sofija Gubajdulina naci\u00f3 en 1931 en \u010cistopol\u2019, en el actual Tartarist\u00e1n, justo cuando Stalin comenzaba a sembrar el terror de las purgas. En casa no hay ning\u00fan disco, ni ning\u00fan padre m\u00fasico: solo un piano comprado con mucho esfuerzo, que toca su hermana mayor y que Sofija, a escondidas, maltrata tratando de sacarle algo nuevo. A los cinco a\u00f1os ya hab\u00eda decidido qu\u00e9 har\u00eda con su vida, y lo dice con una sencillez que ya lo dice todo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abHay muy poca m\u00fasica en el mundo. \u00a1Se necesita m\u00e1s!\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estudia, se grad\u00faa y luego, con las notas ya en la mano, se adentra en territorios que nadie, en su patria, tiene permiso para atravesar. Es una mujer en un mundo de hombres, profundamente religiosa en un estado oficialmente ateo, de origen t\u00e1rtaro en un pa\u00eds que querr\u00eda una \u00fanica identidad. Es, en resumen, exactamente lo contrario de todo lo que el r\u00e9gimen aprueba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tiene un maestro, en su camino, m\u00e1s importante que los dem\u00e1s: Dmitri Shostak\u00f3vich, quien pag\u00f3 muy caro, antes que ella, la libertad de experimentar; denunciado por la Pravda con un titular que ya es una sentencia:&nbsp;<em>Caos en lugar de m\u00fasica<\/em>. Cuando reconoce en esta alumna el mismo esp\u00edritu rebelde, le da una sola recomendaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00ab\u00a1Sigue por ese mal camino!\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sofija escucha y sigue adelante. Sus composiciones son acusadas de ser \u00abruido sin sentido, en lugar de verdadera innovaci\u00f3n\u00bb. En 1979 termina oficialmente en la lista negra de la Uni\u00f3n de Compositores Sovi\u00e9ticos.&nbsp;<em>En la lista negra<\/em>: es la palabra que a\u00fan hoy aparece en todas sus biograf\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1973, un desconocido la atac\u00f3 e intent\u00f3 estrangularla. Y mientras sent\u00eda que se ahogaba, lo \u00fanico que pudo decirle a su agresor fue:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tan lento?\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si tiene que matarla, que lo haga r\u00e1pido, en lugar de impedirle poco a poco que marque el n\u00famero. \u00c9l, asustado por esa pregunta, la suelta y huye.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al no poder ganarse la vida con sus propias composiciones para concierto, al estar en la lista negra, Sofija encontr\u00f3 la \u00fanica oportunidad que el r\u00e9gimen le dejaba abierta: las bandas sonoras. M\u00fasica para documentales, considerada un g\u00e9nero de segunda categor\u00eda, donde nadie vigilaba demasiado de cerca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1980 escribe&nbsp;<em>Ofertorio<\/em>, el concierto para viol\u00edn que la consagr\u00f3 definitivamente. El manuscrito se sac\u00f3 clandestinamente del pa\u00eds, como se sol\u00eda hacer en otros tiempos con&nbsp;<em>El doctor Zhivago<\/em>; en 1981 se estren\u00f3 en Viena y fue un \u00e9xito rotundo. El violonchelista Rostrop\u00f3vich, al ver la partitura por primera vez, la describi\u00f3 as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abSe parec\u00eda al dibujo que podr\u00eda haber hecho un ingeniero: el proyecto de un Concorde. Hab\u00eda un sinf\u00edn de l\u00edneas trazadas con precisi\u00f3n.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, el mal camino la lleva m\u00e1s lejos que cualquier buen camino, hasta tal punto que en 2013 recibi\u00f3 en Venecia el Le\u00f3n de Oro a la trayectoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seguimos en el siglo XX, pero cambiamos completamente de rumbo: de la clandestinidad sovi\u00e9tica a una comuna hippie en Islandia, donde una ni\u00f1a de once a\u00f1os lanza su primer disco: versiones de los Beatles y de Stevie Wonder, financiadas con los ahorros de la familia. Se llama Bj\u00f6rk.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El disco que todo el mundo conocer\u00e1 como su \u00e1lbum debut,&nbsp;<em>Debut<\/em>, sale a la venta en 1993, tras diecis\u00e9is a\u00f1os de carrera: ya aqu\u00ed, en esta peque\u00f1a contradicci\u00f3n, est\u00e1 toda Bj\u00f6rk. Antes de los Sugarcubes, antes de emprender su camino en solitario, su vida siempre hab\u00eda transcurrido en grupo, y solo cuando decide convertirse en la \u00fanica protagonista de su propia m\u00fasica es que el mundo se da cuenta de esa islandesa menuda de cabello negro azabache. La voz, ante todo: aquella con la que experimenta, ataca, arrulla y con la que rechaza cualquier etiqueta \u2014rock, techno, jazz, m\u00fasica cl\u00e1sica, folclore island\u00e9s, pop\u2014 mezcl\u00e1ndolo todo hasta crear un lenguaje nuevo, que no se parece a nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1997 se publica&nbsp;<em>Homog\u00e9nico<\/em>, el \u00e1lbum que, m\u00e1s que ning\u00fan otro, transforma su tierra en m\u00fasica:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abLos arcos son la nieve; el ritmo, los volcanes.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00fasica que se convierte en sin\u00f3nimo de la naturaleza: de hielos que se mueven, de soplos que brotan de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su m\u00fasica conviven mundos que parecer\u00edan incompatibles: las referencias cultas a Ravel, la influencia de Stockhausen y Messiaen \u2014a quienes estudi\u00f3 de joven\u2014, las orquestas sinf\u00f3nicas y, al mismo tiempo, las muestras de sonido, los sintetizadores y toda la tecnolog\u00eda cada vez m\u00e1s novedosa, todo ello puesto al servicio de una misma ambici\u00f3n, muy sencilla y misteriosa: hacer m\u00fasica. Quiz\u00e1s sea esto, m\u00e1s que cualquier otra cosa, lo que la hace \u00fanica: no elegir nunca entre el instrumento f\u00edsico y el electr\u00f3nico, entre la tradici\u00f3n culta y la vanguardia, sino mantenerlos juntos, en una sola voz que no se parece a ninguna otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el a\u00f1o 2000 \u2014antes de que Bj\u00f6rk se convirtiera en Bj\u00f6rk\u2014 compuso la banda sonora de&nbsp;<em>Dancer in the Dark<\/em>, de Lars von Trier, y gana la Palma de Oro como actriz en Cannes. Una experiencia muy dolorosa, dir\u00e1: \u00abLa m\u00fasica es alegr\u00eda, la pel\u00edcula fue dolor\u00bb. Esa puerta \u2014las bandas sonoras, \u00faltimo refugio para quienes no pod\u00edan componer otra cosa\u2014 se convierte, d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, para otra mujer, a pesar del dolor, en un triunfo absoluto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La composici\u00f3n de bandas sonoras fue durante mucho tiempo otro campo casi exclusivamente masculino. Y tambi\u00e9n aqu\u00ed, como en todos los dem\u00e1s aspectos de esta serie, alguien tuvo que ser la primera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se llama Rachel Portman, naci\u00f3 en 1960 en West Sussex y, en 1997, se convirti\u00f3 en la primera mujer de la historia en ganar el \u00d3scar a la mejor banda sonora. La pel\u00edcula es&nbsp;<em>Emma<\/em>, basado en Jane Austen, la autora que, dos siglos antes, escrib\u00eda sobre hero\u00ednas atrapadas en las normas sociales de su \u00e9poca y que, a pesar de todo, nunca se rend\u00edan del todo. Hay una peque\u00f1a iron\u00eda en esto: un personaje de Austen que rompe, casi doscientos a\u00f1os despu\u00e9s de la novela, un tab\u00fa muy similar a aquel contra el que su autora hab\u00eda escrito. Antes de Portman, como ella misma recuerda, apenas hab\u00eda compositoras en la industria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El suyo es un talento a la antigua, y lo reivindica con orgullo: melod\u00edas sencillas, \u00edntimas, que se te quedan en la cabeza, escritas para una orquesta de verdad, siguiendo los pasos de Ennio Morricone, Nino Rota y Henry Mancini. Se define a s\u00ed misma como una narradora de historias \u2014una \u00abstoryteller\u00bb, pero a trav\u00e9s de la m\u00fasica. La encontramos en&nbsp;<em>Chocolat<\/em>, ni&nbsp;<em>Las reglas de la casa de la sidra<\/em>, en&nbsp;<em>Oliver Twist<\/em>, en&nbsp;<em>La sonrisa de Mona Lisa<\/em>: siempre la misma confianza en que una melod\u00eda, si es la adecuada, no necesita esconderse detr\u00e1s de nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veintitr\u00e9s a\u00f1os despu\u00e9s de Portman, otra mujer sube al mismo escenario para recibir el mismo premio, pero proviene de un mundo musical completamente diferente. Se llama Hildur Gu\u00f0nad\u00f3ttir, es islandesa como Bj\u00f6rk, violonchelista antes que compositora, y es la noche del 9 de febrero de 2020 cuando levanta el \u00d3scar por la banda sonora de&nbsp;<em>Joker<\/em>. Es apenas la tercera mujer en lograrlo en toda la historia del cine. Y su relaci\u00f3n con su isla es exactamente lo opuesto a la de Bj\u00f6rk: mientras que Bj\u00f6rk siempre regres\u00f3 a Islandia en busca de refugio, Hildur se fue para no volver jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n es la ant\u00edtesis de la m\u00fasica de Portman: mientras que la de \u00e9l se basa en melod\u00edas, la de Hildur crea ambientes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para&nbsp;<em>Chern\u00f3bil<\/em>, la miniserie que le vali\u00f3 un Grammy y un Emmy, no utiliza ni un solo instrumento tradicional: graba los sonidos de la verdadera central nuclear donde se rod\u00f3 la serie, en Lituania, y los transforma, los distorsiona, los recompone, a\u00f1adiendo solo un elemento humano: su propia voz. En&nbsp;<em>Joker<\/em>&nbsp;Es el violonchelo el que dialoga, o m\u00e1s bien, el que choca con una orquesta sinf\u00f3nica de noventa m\u00fasicos que va creciendo, minuto a minuto, hasta ahogarlo. Exactamente como la ira ahoga, en la pantalla, a Arthur Fleck antes de que se convierta en el Joker. A menudo, el tema se conf\u00eda a un halldor\u00f3fono: un violonchelo electroac\u00fastico creado en 2005 por un luthier island\u00e9s con la colaboraci\u00f3n de la misma Hildur.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las muestras, el sonido f\u00edsico y el digital se fusionan; el ruido se eleva a la categor\u00eda de materia musical.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos mujeres, dos lenguajes opuestos, la misma puerta que por fin se abre. Y si piensan en Sofija Gubajdulina, obligada por su propio r\u00e9gimen a componer m\u00fasica para documentales porque era la \u00fanica libertad que le quedaba, comprender\u00e1n que esa puerta, antes de ser un triunfo, para alguien fue una prisi\u00f3n dorada. Tom\u00f3 d\u00e9cadas para que esa misma profesi\u00f3n se convirtiera, para otras dos mujeres, en una consagraci\u00f3n en el escenario m\u00e1s fotografiado del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cinco historias muy diferentes, pero con un solo hilo conductor que las une a todas: \u00bfqu\u00e9 sucede cuando la voz de una mujer encuentra, o no encuentra, la manera de salir? Nadia encerr\u00f3 su propia voz en una tapa y dedic\u00f3 toda su vida a hacer que saliera la de los dem\u00e1s. Sofija tuvo que hacer viajar su voz a escondidas, m\u00e1s all\u00e1 de una frontera, dentro de una partitura enrollada. Bj\u00f6rk nunca encerr\u00f3 esa voz en un solo g\u00e9nero, sino que la hizo explotar en todas las direcciones posibles. Rachel e Hildur, por \u00faltimo, llevaron esa voz hasta el escenario del Dolby Theatre, frente a todo el mundo que las observaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este libro quedan otras historias que merecen su propio espacio: Maria Callas, Martha Argerich, Jacqueline du Pr\u00e9. Pero esas, como siempre, ser\u00e1n tema para otra entrega.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ahora, retengan solo esto: el sonido de una tapa al cerrarse nunca es, en realidad, el final de una historia. Es solo el momento en que la voz cambia de rumbo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Beatrice Venezi<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Il BLOG di Beatrice Venezi &#8211; Nadia, Sofija, Bj\u00f6rk, e le colonne sonore.\u00a0Dal coperchio chiuso all&#8217;Oscar. C&#8217;\u00e8 un rumore che, in musica, nessuno vorrebbe mai sentire: quello di un coperchio di pianoforte che si chiude. Non per una pausa. Per sempre. Parigi, 1918. Nadia Boulanger ha trentun anni, e ha 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